Fuego
El fuego me conmueve hasta lo más profundo, especialmente hoy que constituye un acto de justicia suprema, una revancha mucho tiempo aplazada, una venganza consciente y alevosa. Supongo que debería sentirme afortunada; tengo lo que todos codician de ella. Eran muchas las especulaciones y es que más de uno se consideraba con derecho a heredarla. Sus tres exmaridos, la cuidadora que fue su sombra luminosa los últimos años de enfermedad, el marchante de arte fiel que dejó a un lado su vida para ser sólo una parte de la de ella, para encumbrarla a lo más alto. Sí, todos tenían esperanzas y ambiciones, pero con la última rúbrica del Notario debieron agachar la cabeza y conformarse: yo y solo yo soy la heredera de su obra. Las llamas han perdido la timidez y ahora devoran ávidamente colores y siluetas, composiciones magistrales, perspectivas que le valieron el calificativo de genio, motivos nunca antes tratados con tanta valentía. Pero nada de eso soy capaz de apreciar mientras...